Durante el siglo XIX, para defender los derechos de la rama masculina de los Borbones, herederos de Fernando VII al trono de España, tienen lugar las llamadas guerras carlistas, principalmente en la zona del País Vasco y Navarra. La Iglesia Católica simpatizaba y apoyaba a los carlistas en el resto de las provincias de España, tanto política como económicamente.

Aquí en Valverde se encontraba organizada una comisión que recogía fondos y eran enviados al Norte. Tres destacados valverdeños formaron parte de dicha comisión: Gregorio Hidalgo Mantero, de profesión espartero (en la foto), Vicente Linares Bejarano, cura párroco de Valverde que era natural de Zalamea la Real, y Manuel Mora Vizcaíno, conocido como el Catedrático. Gregorio vivía en la calle Don Pedro Castilla y tras la derrota del bando carlista sobre 1876, se vio implicado en una curiosa anécdota.
Resulta que un grupo de valverdeños encabezaron una manifestación por las calles nuestro pueblo, representando una parodia en la que en lo alto de un burro se paseaba un retrato de Don Carlos, líder de los carlistas. Justo detrás, la muchedumbre cantaba “quisiera ver a Don Carlos montando en un borrico, con sangre en el hocico y el burro respingón”.
Al final de la manifestación, el grupo se dirigió a la casa de Gregorio en la calle del Duque Chica. Éste por miedo a represalias, estaba escondido en el doblado de su casa en un gran montón de trigo, valiéndose de un tubo para respirar. La primera vez que lo buscaron consiguió engañar al grupo, pero en otro intento fue descubierto en el trigo y recibió unos azotes. Aunque se llevó un buen susto la situación fue más cómica que trágica.
Fuente: Esta anécdota, en parte publicada en Facanías, me la contó mi tío-abuelo Aurelio Parreño, nacido en 1896, que a su vez había se la había contado su abuela. También hay retazos extraídos de apuntes de Antonio Rico.